Se advierte


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1/2/11

De alguien pero nadie

Hoy empieza el mes más corto del año, y ansiado, no sé si por la agenda de conciertos, por el número de ciudades al que iré, o por la esperada llamada “ya has salido publicada en Boletín”, de ahí contar diez días, y presentarme en Sevilla, exactamente en Morón de la Frontera… donde puedo empezar a asentar mi campamento, mi mochila de nómada y mi cabeza. Que está amoratada de dar tumbos en todos estos meses, milagro encontrado en el equilibrio imaginario del deporte y esas cosillas.

Este Viernes es el concierto de Silvia Penide en La boca del lobo, lo espero como una playa, un té frío y un sol torrándome entera… hace un año que no la veo, ni actuando, ni nada, pero sé que le va viento en popa, cómo debe ser (cómo la dije en el concierto que dio en Mallorca, y que terminamos en el Café Lima con su gran amigo Tom Trovador, hasta la madrugada entre risas, tapas de la casa, guitarra y cantes), recuerdo que la dije: “el año que viene te tocará a ti, este año ha sido Conchita, el que viene será Zahara y el siguiente tú”, simplemente se reía… y ese año, es este ¿Ley de la Atracción o “gafe”? jajajaja cada vez me da más respeto.

Y esta mañana he podido levantarme más tarde de las 8, porque podía, y no solamente por el sueño, sino porque hoy me toca un par de horas de rodaje con la Mountain Bike, y con este frío es mejor ir con el sol en lo alto, aunque solamente haga la función de farola… pero algo es algo. Saqué el CD de Kilómetros, le quité el polvo y reproduje mi canción… Mi cielo (la que pregunto si va a tocar, me la dedica y lloro, no, lo siguiente), de ahí fui salteando canciones, una detrás de otra hasta acabar en Ismael Serrano, a pesar de estar en una estabilidad de karma que sorprende, la nostalgia y las canciones sepia de este hombre no dejan de despellejarme los pulmones, ni desollarme la aorta… el final es mi nota en el post-it de su monitor.




p.d. pero a quién quiero engañar, el sentido de esta entrada o de haber escuchado esta canción por inercia, me recuerda a la de Mikel Izal: Canción para nadie, una tristura sobre ese “alguien” que vendrá y volverá a irse, como vías de tren perpendiculares, como vidas cruzadas, como lo único que se vivir.

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