Tantas cosas las que no hice hago bien…
que me atraganto al enumerarlas,
la carraspera me impide usar la voz y me quedo callada.
Como ayer, mirando al suelo, en aquella terraza,
mientras me preguntabas - ¿no es verdad? –
(yo simplemente no contestaba).
Mis ojos huían, de los tuyos y de los de cualquiera,
no me gusta que me conozcan por dentro,
y a veces ni por fuera…
Aunque últimamente me ha dado por leer braille,
en manos, cinturas y piernas,
las estudio…
las primeras, para saber lo que tardaran en darme una palmada en la espalda,
de las segundas, los movimientos para romperme la mandíbula…
y las terceras, apostando por las más rápidas para cerrar la puerta por fuera.
Mujeres que no quitan la sed,
y a mi me deshidratan las encías…
pero a veces es lo más fácil,
para seguir con la mirada mojada fija en el suelo,
porque de la otra forma se siente tan desarmada,
que apretando los puños de rabia,
es capaz de levantarla
y tener la puta voz para decir:
p.d.: TIENES RAZÓN.
[y es que hay robos sin querer, desvalijamientos furtivos, arrancamientos de venas… y de ninguno te das cuenta, hasta que te hacen ver lo importante que eres fuiste en sus vidas, por el mero hecho de haber visitado la ciudad en ruinas que tanto se empeña una en hormigonar, sin recordar, que debería empezar por los ojos, para no sentir, que sigo pudiendo llorar.]
Se advierte
ADVERTENCIA: El contenido de este blog puede herir la sensibilidad o el equilibrio emocional del lector, el cual se hará cargo de sus propias sensaciones. La creadora de este blog y sus escritos (autobiográficos o no) se reserva sus propios derechos, tanto el del silencio como el de no dar explicaciones.
Después de esto, si se atreve puede empezar a disfrutarlo, sino... hay miles de blogs más esperando que lo haga en ellos.
12/8/12
Mujeres que no quitan la sed
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1 comentario:
Excelso
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