- ¿que pasa? ¿que no sabes besar lento? – le dije, insoportablemente dulce, mientras el router pedía tregua para cargar Hotel de Transilvania, aprovechábamos para suicidarnos lentamente a base de abrazos(o)besos… digamos que me gusta
quererla apreciarla lento.
La noche anterior, encontré paz en tierra hostil, después del orgasmo y de nuestra propia guerra, me rendí, saqué bandera blanca y me dormí entre sus piernas… (no, no lo saqué de ninguna canción ni lo copié de ninguna escena cinematográfica, simplemente fue así).
Temblaba como si el alma hubiera huido por mi boca mientras los gemidos ejercían de Banda Sonora, mi cuerpo buscaba abrigarse del frío pero le sobraba nórdico, dejé mi cabeza apoyada entre sus muslos abiertos y allí me quedé, como un cachorro recién nacido, como si hubiera encontrado el cobijo perfecto, sin querer caer en manos del sueño, queriendo seguir en sus manos sin perder la conciencia, que siguieran lamiéndome la parte alta de la espalda, el pabellón auditivo, la mejilla, la frente……. y desperté, y ahí seguía ella, sin moverse de sitio, sin dejar de quererme en caricias, regalándome su mejor tatuaje, su sonrisa… y creí que no se había dado cuenta, hice como quien no ha dado ninguna cabezada tonta mientras ve alguna película de sobremesa, hice como si no llorara cuando lloré a su lado viendo Brave, hice tantas tonterías a lo largo de mis días, que disimular nunca fue mi fuerte, y esta vez tampoco sería la excepción.
Han pasado cuatro días desde ese viaje, y la facilidad con que transcurren cincuenta y siete minutos metidos en diez… cuando estoy con ella es acojonante apabullante, la misma facilidad que ella tiene, viene y se detiene, que antes de que sonría ya lo haré yo, que antes de que me desnude con mirarme ya lo hago yo, que antes de que naciera ya lo hice yo…… pero soy más bebé que nadie cuando me roza, me abraza y me dice al oído “guapa”.
p.d. porque de serendipias no se basan los cuentos, pero esta libro empieza a tener sus propias historias y sus mismas casualidades.
(a la niña de mis ojos, a la que le dedico mi última sonrisa antes de dejarme atrapar por la almohada, y la primera cada madrugada, después de apagar el despertador y recordar que hoy también me dejaré ganar… aunque no puedas verla.)
1 comentario:
Tiernamente sexoso, me encanta.
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