No salí, me vestí y me maquillé para mi. Tenía ganas de poseerme y tener un diálogo conmigo, mientras me lamia el clítoris susurrandome un dulce pero desgarrador recuerdo en forma de lengua.

Con Quique González y Manolo García, con una copa de licor de orujo y 3 hielos en una mano, con más egoísmo que vergüenza, me autofollaba mirandome a un espejo, ensayando poses y gemídos ... fotografiando el adefesio de mi alma. Y la inestimable compañía de una zorra, cobarde, incluso físicamente, como yo ...
(es que hacía mucho frío en la calle).
p.d. y mi estómago & hígado hoy me dan las gracias (buena forma de comenzar el año).
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