Nubes y nubes de oxígeno propio, dentro de bombonas, le dan aire a mi especie de burbuja a traves de un cable muy pequeño, parecido al de fibra óptica, cuando respiro muy fuerte, casi hasta asfixiarme cuando os oigo, tengo que asomarme para intentar coger alguna bocanada de vuestro oxígeno, sin olvidarme que puedo morir en el intento. Las voces, los reproches, el pasado, los gritos, las razones ilógicas pero muy evidentes en cabezas como esas, en bocas llenas de mierda, en encias ahogadas de palabras que resbalan cuando estoy dentro, como un aguacero sobre un pedazo de plástico... gracias y a tomar por culo, me hacéis vomitar las lágrimas y los recuerdos de por qué me fui de aquí, me escupis sin querer mi razón de amar tanto la libertad, esa que tanto os empeñais en humillar, en hacer desaparecer, en vejar, en violar, incluso intentar matar, porque puede que no llegue a tener dinero extra, ni ahorros, ni estabilidad laboral/económica, puede que no tenga ni donde dormir cuando el alquiler se funda los últimos euros de mi finiquito, tambien puede que mañana se caiga el avión, o tropiece y desnuque al salir de la ducha, o me atropelle algún coche al cruzar un semáforo en rojo, y en ese caso, ¿de que valdrá que me haya ido fuera del matadero?, ¿de que haya decidido vivir mi vida y no vivir mi muerte?, ¿de que no deje en el banco mucho para secaros mi fallecimiento con billetes?, ¿de que aguante mentiras y paranoias a distancia?, ni siquiera vosotros... atrapados, agonizando, envidiando y agonizando otra vez, en voz alta, entre dientes, en suspiros, en silencios, pero agonizando. Deshice las cadenas salivando veneno y aprendí a volar con las alas cortadas, bueno volar, por lo menos dar saltitos y quedarme en el aire dos segundos, para pisar suelo y volverlo a intentar; aunque siempre queden unos hilos invisibles que me mantengan atada a este pez que se practica sexo oral, comiéndose la cola.
La mitad de uno mismo es la madre, pero vivir tu vida, porque es tuya, no te hace ni ser una mala hija, ni tener que depende de ella como ella de ti, ni estar obligada a llorar el por qué ella no vivió la suya....... al fin y al cabo, cerca o lejos, tengo/tendría que aguantar su propia tristeza convertida en resentimiento hacia ella misma, intentando hacerme la culpable de su agonizante muerte a la que llama sobre-vida. Quizá cuando vuelva deba cortarme las orejas y dejarme las venas largas, casi como el pelo, lo prometido es duda, y no prometo demasiado, esperar algo de alguien te hace condicionarlo, por lo tanto condicionarte a ti mismo, ya que en cierto modo te haces dependiente de esa persona. Me sorprendo cuando descubro poco a poco, y casi sin querer, cual es el coño que ha parido mis fobias, encontrando los cordones umbilicales pero no las tijeras.
p.d. como siga vomitando lágrimas y mocos me tendré que poner debajo de alguna tormenta de verano, de estas que están rondando por aquí, además de engullirme un bote de aspirinas para este dolor de sien.
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