Se advierte


ADVERTENCIA: El contenido de este blog puede herir la sensibilidad o el equilibrio emocional del lector, el cual se hará cargo de sus propias sensaciones. La creadora de este blog y sus escritos (autobiográficos o no) se reserva sus propios derechos, tanto el del silencio como el de no dar explicaciones.

Después de esto, si se atreve puede empezar a disfrutarlo, sino... hay miles de blogs más esperando que lo haga en ellos.

25/10/10

Mi oxígeno, mi finca


Las voces son ley de diario en casa, bienvenida a mi re-infancia, a mi casa en el pueblo, una casa que sería un piso en el centro, en la vida de cualquier esperpento, con un chalet en la playa para los fines de semana, en mi caso, una habitación en cada ciudad o pueblo donde llegue el tren, donde haya una amistad o amago de polvo.

Olor a leña quemada, a camino embarrado, hojas secas, hojas mojadas, amarillas, marrones y anaranjadas, compiten nadando entre ellas en las orillas de este pantano, las golondrinas se compinchan con los buhos para mandar callar a un gallo viudo que no deja de gritar hasta en la hora de la siesta, libélulas que se creen avionetas por el ruido que hacen al pasar a tres metros de mi frente, supervisando el panorama, junto a una brisa recién levantada de siesta que ejerce de entrenadora de animación arbolística, generando la BSO de este lugar, de este ruido que es mi silencio. Que es mi óvulo y mi esperma.

Y vuelvo aquí cada vez que me siento cómo una paloma en Afganistán, una última Estrella Galicia entre mis manos y mi boca, una bandera republicana en uniforme militar, un amigo de alquiler, una roja en la Falange, una lesbiana en un burdel, un ornitorrinco fuera del agua, una escalera de pensión, un barrendero sin botellón, un conductor de metro, una rubia dentro del armario, un beso sin mejilla…, mientras que las mías están coloradas de tantas ostias, de tanta alergia de rosas, de tanto restriegue de gatas, de tanta puta lamiéndomelas….



P.d. hay más otoños que sonrisas y más días que Mayos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me encanta!
me siento tan identificada en tus palabras, en tus sentimientos... me engancho a tus letras, como si fuera yo misma la que le doy vida...

Con café en mano y acompañada del escarabajo rojo sigo leyendote...

Sònia