Se advierte


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30/12/10

Noche de vagón


5:38 de la mañana, dormir en el asiento de este tren o al menos intentarlo, es como vivir en un estercolero, es decir, una mierda. Antes de llegar a Madrid, no me quitaba de la cabeza cómo pasaría la noche por no querer pagar 20€ más para viajar en cama, pero ya estaba hecho y tarde o temprano caería rendida de sueño o… cansancio, y más despues de juntarme con Laura y beberme unas cuantas cervezas dobles (vamos que casi pierdo el tren, otra vez, y me quedo liándola en Madrid o ayudándola a terminar de hacer la mudanza).

Pero llegué, raspando la hora, medio ciega y demás, con acompañante y mis bártulos ocupando cualquier centímetro libre que me corresponde en este cachito de asiento. Al lado de la ventana, con un calor de derretirse la perra, apagaron las luces a las 00h y con ellas, yo intenté fulminarme (y es que no hay nada mejor para eso que estar embriagada) cosa de la que no me enorgullezco porque entre el calor y la deshidratación que tengo, no quería beber agua para no tener que ir al baño, despertar a mi “vecina” de asiento, etc. etc. y más con tanta cerveza en el cuerpo, con lo diurética que es. Pensando todo eso, me estaba agobiando tanto, que dije, “mira…duérmete antes de que la vejiga te llame y así no la incitas tú…”

Dormí, si se le puede llamar así, despertándome cada equis minutos, parados en mitad de la nada todas las veces que despertaba, sin querer ver la hora para no deprimirme, creyendo que mi vecina ya se habría bajado… para dejar las cosas en su asiento o girarme hacia su lado porque no sabía ni en que postura ponerme. No sólo me duele el cuello, o el culo, también están las agujetas del Martes, flipándome haciendo aperturas de pecho, es lo que tiene.

Cuando me subí al tren, me dispuse a intentar escribir algo sobre el panorama y la noche que estaba por delante. Ahora que he podido desprenderme de los bártulos y se me ha quitado el sueño, por la excitación de poder ir al baño cada vez que quiera, y beberme hasta 2 litros de agua… es demasiada alegría, jajaja.



p.d. al poco de subir al tren, vino el revisor pidiendo los billetes, y no encontraba el mío, con la casa encima de las piernas y debajo, con tanto bolsillo y tanta leche, con tantas cervezas, a pesar de llevarlo en la mano durante una hora… no recordaba donde lo había dejado (imaginaos mi cara cuando se lo dije al revisor..) y en un momento de lucidez, tachánnnnnn… se me había caído en el suelo, al lado de la calefacción.

3 comentarios:

Menestra dijo...

Alguna vez has experimentado viajar en un avión con más de metro ochenta de estatura durante dos años semana sí, semana no? ..... Te entiendo perfectamente...

... y me cogía la cabeza y la metía en su jersey. dijo...

Me he tirado de aviones más pequeños... pero una cosa es dormir y otra viajar :P ¿no?

Menestra dijo...

Cuando un cuerpo mide más de 1.80, en la actualidad no se puede ni dormir ni viajar, ni en avión ni en tren ni en bus... Ni con cerveza ni con somníferos ni con biodramina, te lo aseguro. ;)
Feliz 2011