Se advierte


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4/1/11

Casualidades que a estas alturas… son señales


Cada vez lo tengo más claro, “todo” pasado vuelve, re-vuelve y revuelve los cajones, las carpetas, las entrañas, el polvo de las agendas, las tripas y las fotos amarillentas con algo ilegible escrito en el dorso, por el paso del tiempo. Hoy me da respeto hablar del pasado en pasado, porque cuando menos creo que pueda encontrar el camino “toc toc”, ya está llamando a tu puerta.

Entre otras cosas, especialmente, esta “reflexión” necesito escribirla hoy, porque…después de varios años he vuelto a escuchar su voz picada, su risa nerviosa, sus expresiones de niña puesahoranorespiro, después de tantísimos meses la he llamado (y no porque me haya dado la vena nostálgica e irremediable de acordarme de ella y cagarla llamándola a las 5 de la mañana, con el riesgo de que lo cogiera su novia y no ella) simplemente no tenía su número, desde la última vez que nos vimos, antes de marcharme a Mallorca, decidí zanjar y empecé por borrar su número. Antes de terminar el año ‘10, recibí un mensaje en alguna red social (de las tantas en las que estoy metida), de ella, simplemente para saber si estaba bien…

La chica de las casualidades, de los ojos color Coca-Cola y el pelo negro azabache, de la eterna sonrisa, de labios menta y mandarina, un manojo de miedos invisibles a los ojos de cualquiera, pero aún recuerdo ese 5, tanto como deseé en su día borrarlo, ahora… ahora simplemente sonrío cuando viene la ola para llevarse las huellas de sus pies, y es irremediable no sentirla, ¿alguna vez lo he hecho?, incierta forma, pero mismo contenido.

Me dieron unos horarios para localizarla, y en el bus de camino a la estación de tren lo hice… me temblaba el pulso marcando su número, y al cuarto toque desistí (“¡mierda! me lo ha cogido y la he colgado” pensé, 00:01 marcaba en la pantalla de mi Nokia), por lo que volví a telefonearla, esta vez algo más tranquila, en casi hora y media, nos resumimos todo este tiempo sin saber la una de la otra, bueno, más bien yo, porque no podía dejar de contarla cosas, muy por encima de lo que me gustaría… donde he estado, qué hice, qué hago, qué me sucedió en Mallorca, qué sensación tan rara tenerla al teléfono y querer quedar para contárnoslo a la cara con un té lechado o algún caña de aperitivo, sin más intención que vernos y ponernos al día de lo que nos perdimos este tiempo, sin poner encima de la mesa las fotos en color sepia, no importa.

Probablemente suceda lo de “siempre”, los contratiempos de última hora, las “casualidades” que nos impiden vernos horas antes…

Soy mucho de señales, y con ella de casualidades, pero sinceramente, creo que las primeras son una evolución más real de las segundas… por lo que no he podido evitar soltárselo, cuando me explicaba el por qué de su mensaje, justo ese día, después de tanto tiempo, después de que ella sigue “igual”, feliz, quieta y conviviendo… pero me alegro. “Hay cosas que nunca cambian” y ella me contestó, “hay otras que sí”, “a ver si es verdad… que nos vemos”.




p.d. y esta noche a degustarla entre espuma y cebada, en el “Fuera de Contexto”, la verdad que promete muchísimo de momento.

Zahara+Pancho Varona+Lau (mujer y mejor)+Guille.

1 comentario:

~√V^√V'^~---Neurótika---~√V''^√~ dijo...

Pues disfruta del momento ^^
Espero que nos cuentes cómo ha ido todo... ;)

Un beso!