- Creo que me van a empezar a gustar los semáforos en rojo. – dijo ella.
- …. sobre todo cuando el nuestro esta en verde … – pensé yo.
Perdiéndome por momentos en cada suspiro suyo, regando su tatuaje con besos furtivos, desviviéndome por su sonrisa cuando la oculta más de diez segundos… y es que lo bueno de cerrar el libro de los libros, es el no-miedo, las ganas de pasear con tranquilidad, mirándola de reojo por si se despista, mirando al suelo para no tropezar, y al cielo para saber si va a llover o si hay que tomar la luna en el camino.
No miro atrás, sino a mis manos, mis antebrazos, y mis retazos en el paladar, sin recordar, solo degustando, los nuevos sabores, la nueva gama de colores para pintarme por dentro el pecho, aprendiendo a jugar sin pensar en perder ni en ganar, simplemente en jugar, y que ese juego dure lo que tenga que durar, terminando en tablas, o pulsar un Ctrl+G y vuelta a empezar otra partida.
21 horas de sinrazones con razón, de deslices corporales, de no querer dormir para vivirla durante más tiempo, de exprimir hasta la última gota de un zumo de naranja, de robarle miradas a oscuras, y su la piel de gallina me abro los pulmones a tiras, para guardarme su olor (sin colonias tipo Amor, Amor)…
Simplemente TE ODIO, al estilo Ismael Serrano, simplemente, me moriré de ganas de decirte que te voy a echar de menos, al estilo Zahara, obviamente, me recordarás en cada semáforo en rojo (yo no, porque ir en bici es lo que tiene, puedo saltármelos, e ir con la luz verde siempre).
p.d. de vidas paralelas con nexos de unión, sobre eso va el juego.
[listening The Irrepessibles vs. Royksopp]
1 comentario:
Me encanta como escribes :)
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