Se advierte


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29/12/12

Distancia asegundada


Nos separaba un billar y tres segundos,
pero hice que su mirada se chocara con la mía
y allí se quedara… atemporalmente,
retándonos, a ver quien la apartaba antes
a ver quien se dejaba ganar por la vergüenza,
a la vez que nuestras bocas sonreían…
creo recordar que la primera fue ella,
y mi sonrisa fue más amplia
pero reincidió como una kamikaze,
y la que se quedó fuera de juego fui yo…



*** Explicación de la situación: Una escena, que tantas veces ha salido rodada y parece hasta normal en las películas románticomedias yankies, que solo veo cuando no tengo nada que hacer y la resaca es tan monumental que no quiero ni pensar, pero acabas pensando en alguna de ellas, y te hacen llorar por cualquier tontería…(la peli digo).

Rodeadas de gente, de personas, de cervezas, de conversaciones absurdas, de estar escuchando un diálogo que ni recuerdas, que cambias de vista por cambiar y… ahí estaba ella, más ella que nunca, más bella que siempre, sin que la dejasen ser ella, al menos anoche… y ser valiente (una vez más), quedándome mirándola como cuando vi la Torre Eiffel a 200 metros, con esa sonrisa de tonta, con esas ganas de abrazarla por la espalda y decirle al oído “te estoy echando de menos”, pero ese momento, por suerte solo estaba sucediendo en mi cabeza y cuando me quise dar cuenta también me estaba mirando… no sé durante cuantos segundos, que para mi fueron primeros, y dejé de escuchar para solo oír lo que me estaban contando, pasando a un plano secundario todo, menos ella y la música, que parecía sonar más fuerte… pero no todo es tan ideal, y no recuerdo la canción, simplemente el momento.

No piensen que fueron miradas lascivas, de ganas de empotrarla contra la pared del baño mientras suena un portazo a mi espalda, no fueron miradas de llevo demasiado alcohol en sangre y eres la primera que me la está aguantando, fueron miradas de inocente complicidad, de querer acariciar la comisura de su sonrisa con la yema de mis dedos, de darle abrazos a plazos con sus intereses y sus comisiones, de besarle la inteligencia, de ser más valiente que ella y salir triunfante al duelo gratuito que estábamos teniendo… ¿alguna vez escucharon la frase de “nos hicimos el cariño con la mirada”?, ¿no? pues yo me la invento, y le pongo título a ese momento.

Cuando estaba pidiendo otra rubia en la barra, apareció ella por detrás, sin mirarme, sin nada, solamente con un “voy a pedir otra cerveza”, le acaricié con el dorso de la mano su cintura y cuando regresábamos a nuestro escenario, le toque por última vez la mano…


p.d. No pensaba que viniera por estar unos segundos “a solas”, aunque en el fondo me moría de ganas porque así fuera… (y fue, y sonrisa de tonta a nivel Destacado).



[Listening to. Las Canciones que nunca debí componer – Andrés Suárez]

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