Era una tarde de domingo equivocada (como Julia), en un sábado donde el cielo parecía enfadado con el sol y la lluvia era constante, parecía suave pero no quería arriesgarse a salir de casa, bastante mojada estaba ella por dentro.
Prefería quedarse con la compañía de Rebeca Jiménez, y sorprenderse con alguna que otra letra, “no recordaba que fuera tan buena”, se dijo, tal vez nunca le dio una oportunidad… como alguna vez a lo largo de su vida le sucedió, pero simplemente no lo recuerda, oportunidades que pasaron desapercibidas en su mente, sus ojos y sus manos, esas que tantas han palpado, que han leído en braille decenas de espaldas y repasado cada músculo a base de masajes… eso sí que es difícil de olvidar, y tampoco es necesario. Por lo que se queda absorta con frases sueltas, con recuerdos sonrientes en estado postpolvo con orgasmo en el pack (hasta eso lo recuerda a toque de piano).
”No soy capaz de hablar
no cabe en una noche
lo que yo te quise
Las cosas cambian
la vida mancha
cambiando el color”
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