Se advierte


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10/1/13

Reflexiones sobre raíles



Estaciones de tren, salas de espera, lugares de paso
cafeterías de aeropuerto, colas en la venta de billetes,
lugares donde se viven situaciones momentáneas,
eso somos, y cuando lo entendemos
es cuanto más disfrutamos.

Solamente terminará
cuando la mujer de megafonía haga la última llamada
de su tren o del mío
una sonrisa y un “nos veremos pronto”
y ese pronto no sale en la RAE
porque pueden ser años
lo que duren dos mil trece canciones
o cuando la primavera te traiga con un té de naranja entre las manos
(lo que viene siendo un pronto atemporal).

Te llevaras mis mejores sonrisas,
porque están tatuadas por tus razones y
mis pérdidas de formas normas, las que estuve dictando frente al espejo durante años
y las escondí en mi espalda cuando llegaste por sorpresa,
como la niña que esconde una mano manchada de acuarela
y su madre viene de imprevisto para llevarle la merienda
creyendo que estaba estudiando...

Te quedaras con momentos de complicidad 
con espacios compartidos,
similares a otros en los que vivirás,
besando otras caras,
asustando otros labios después de besarlos,
erizando otros cuerpos,
y en otros lugares de tiempo… 
aunque sin la misma esencia que lo hacías conmigo, 
Entonces me recordaras
al igual que yo a ti, 
separándonos once minutos,
catorce horas y veinte segundos,
o tres días con sus dos noches,
pero sonreirás tontamente y tal vez yo también lo haga,
tal vez en el mismo segundo, con retardo, o con jet lag…
viajar es lo que tiene,
pero sabemos que todo pasa,
o como dicen en La torre de Suso:
”todo llega”.

*** También hay personas que se empeñan en retenerte en sus días, con sus maneras y sus respiraciones, consiguiendo que mires con más ansiedad la pantalla “salidas”, para saber la vía en la que te toca esperar, poder adelantar el minutero para subir lo antes posible al tren, donde sea que se dirija (en esos casos es lo que menos importa), o tirarte a las vías para ponerte a correr sobre ellas, que ya harás autostop si eso…


p.d. porque el tiempo lo marcan dos, no las manecillas de un reloj, mientras tanto
pasemos el rato, que tal vez repitamos, como las Natillas.

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