- Dame un abrazo que dure hasta que te vuelva a ver.
- ¿con un hasta luego que suene a promesa?
- Claro, por si acaso te da por ocultarte entre las piedras, como solias hacer.
- Te regalaré una brújula, un camino sin piedras, un muro, una fiesta por dentro, un faro, mil mapas y un refugio. Para que ...
- No, no, espera, ya sé para lo que es, no hace falta que me lo expliques. Pero ¿no crees que eso llenará demasiado mis manos?, donde llevo lo más importante que tengo.
- Tal vez sea hora de que lo dejes caer.
- ¿y que hago? ¿tambien me amputo los tímpanos para no oir tus gemidos, tus susurros, tus "no te alejes", el sonido de la lluvia a tu lado, tu voz recien levantada cuando las cremas y el maquillaje se quedan a morir en la almohada, tus histerias, tus conversaciones dormida? Lo más importante entre mis manos fuiste tú, por eso cada vez que despertaba te tenia entre ellas.
- No sigas, por favor.
- Tranquila, tu vida te espera, y a mi el olor a bar. - su vida se resumió en, echarla de menos.
No quiero acostarme, solo quiero que me arropes.
p.d. Las rodillas nunca mienten.
.jpg)
2 comentarios:
Me gusta tu blog y tu estilo, me dejaré caer por aquí.
En este post sólo te mando mi ánimo para que esa vena literaria no sufra ninguna embolia.
Dean.
¿Para qué dormir?
Publicar un comentario