Se aferró a su pecho como una niña desconsolada que acababa de magullarse la rodilla en una caída tonta, mientras jugaba al pilla pilla con la inocencia, se aferró como un albañil a un whisky, recién salido de la obra, a quien en casa le esperan la mujer, tres hijos, facturas y letras por pagar desde hacia 3 meses, se aferró como una quinceañera a la almohada, cuando su primer novio la dejó por una rubia veinteañera que se la chupaba mejor que ella o simplemente... se la chupaba como ella no había intentado.
Lloraba, lloraba tan hondo que si hubiera podido, habría hecho un hueco en el pecho de Lina para refugiarse por unos minutos de la gran ciudad, de la gente que se atrevía a juzgarla sin conocerla... pero alguien como ella no podía permitir que los ignorantes la afectaran. Su gran mala ostia llegó a la cima, y como si de una montaña rusa se tratara, calló en picado, derrumbándose su gran coraza en cuestión del tiempo que dura un parpadeo. Si tuviera uñas fijo que se las habría clavado en la espalda, pero se limitó a apretarla fuerte contra ella y no separarse de su cuello, para que no la viera como chorreaba el rimmel por sus mejillas.
Ni ella sabia porque lloraba, pero imagino que nadie es lo suficiente inhumano para aguantar tanta mierda en meses, y ahora lo hacia a lo bestia, su respiración era ahogada, tosía por ser incapaz de llevar los pulmones al ritmo de sus lágrimas... Jenni se sintió tan patética, que cuando se dio cuenta se apartó de su amiga sin mirarla a la cara:
- Joder, encima se me ha corrido el Rimmel.
- Va, no seas tonta.
- No, no me toques, vete fuera.
- Vale, pero sal enseguida.
Cuando Jenni sacó el lápiz de ojos del bolso y Lina giró el pomo de la puerta del baño para salir...
- Espera. Quiero que sepas que aquí no ha pasado nada, nunca a ocurrido esto, nunca tuvo que ocurrir...
Se miraron a través del espejo, Jenni no esperaba una afirmación verbal, sino una mera cara de "estate tranquila, así será", para seguirse repasando tranquilamente el maquillaje de los ojos y no hacer esperar a los tipos que las esperaban fuera.
p.d. sin duda fue una de esas noches en las que una misma se sorprende y se autovomita al darse cuenta de que no adelantó nada, después de tantos meses trabajando en apariencia.
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