* De cuando en cuando, de vez en vez, y de vez en cuando (me pasé la tarde escribiendo, sin saber que escribia).
Entenderla era tan dificil como estudiarse en una noche La ética forma Kantiana, asustaba ver ese enorme libro lleno de polvo encima de la mesa acompañado de una vela y un capuccino humeante, al abrir la primera página ya olía a cerrado, a tiempo, a inhabitabilidad. Leerlo e intentar saber lo que te decia en cada frase era como deshacer una encimera de mármol con ácido sulfúrico, como todo, llevaba su tiempo, infinito para las impacientes, inservible para las superficiales. Algunas lo intentaron, ya que sus ojos de hechizera así lo imponian, y demasiadas perecieron en el primer pestañeo, en el primer intento de saborear cada arruga de su cerebro, de chupar sus pestañas o intentar dibujar al óleo en sus venas cualquier momento de "perdón" despues de un error, despues de un paso en falso que no era gratuito.
Leer ese libro, se complicaba al hacerlo dentro de un viejo vagón de metro neoyorkino, circulando a la velocidad de la luz, con vaivenes y tramos sin luz. Era todo un reto, sin duda, pero los retos son algo más que conseguir un objetivo dificil, son algo más que un mero desafío, y más cuando se trata del entendimiento-racional-emotivo. Ya que, cualquier tiempo es poco, cualquier silencio es atemporal, y acabarse el libro no era un "por fin, lo conseguí", era cuestión de releerlo (reentenderlo), pero a las que sobrevivieron ya no les quedaba ni tiempo, ni ganas, ni sangre en el cerebro, ni neuronas en el pecho para seguir.
Fué dificil comenzarlo página a página sin ver como se hinchaban las venas al leerlo y si lo hacian era de aire, pero ellas querian besos en el cuello, flujos en tangas y orgasmos en las entrañas. Pero sin duda, era un buen libro, de esos que despues de meses de dedicación lo acabas y te deja una frase para la eternidad tatuada en la memoria con sabor a kiwi, de esos que no llegan a ser un bestseller por su insolubilidad, que se quedan en el montón de los 3€.
p.d. pasé a esa libreria ... y casualidad, me metí la mano en el bolsillo y tenía 3€ que me devolvieron al comprar el bono de metro de este mes.
2 comentarios:
Es lo que tienen las cosas grandes, parecen-son insignificantes, fugaces para el que mira y esas cosas que hacen que no se escriba sobre ellas
Besos
Vaya, me ha encantado... (mucho mucho).
Me he quedado con las palabras correteando encima del escritorio, y con la mirada que afirma que no sabe muy bien que decir.
Un besito :)
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