Se advierte


ADVERTENCIA: El contenido de este blog puede herir la sensibilidad o el equilibrio emocional del lector, el cual se hará cargo de sus propias sensaciones. La creadora de este blog y sus escritos (autobiográficos o no) se reserva sus propios derechos, tanto el del silencio como el de no dar explicaciones.

Después de esto, si se atreve puede empezar a disfrutarlo, sino... hay miles de blogs más esperando que lo haga en ellos.

30/10/10

Momentos instintivos


He cogido el móvil instintivamente para escribirte, para contarte lo que estoy viendo desde el tren, hacia donde voy, porqué y quién me espera allí, contarte la nostalgia que siento, de unos valles que jamás he pisado (que se parecen mucho a los que recorrimos este verano) pero que con solo verlos no me importaría pasar meses pérdida en ellos, o viniendo todos los fines de semana a la salida del trabajo, o simplemente cuando quiera no escuchar a nadie, no contestar mal a nadie, y no estar rodeada de mi.

Por suerte, no hay cobertura, y digo por suerte, porque seguramente dentro de media hora, la idea de hacerte saber de mi, con charcos en los ojos, sin impedir un “te echo de menos” al final del mensaje, me parezca una idea tan estúpida como vomitiva y simplemente sirva para llenarme de más mierda el pecho, salpicándome las costillas hasta el punto de que no gotee, de que esta vez se quede ahí, reseca o mucho peor, que se absorba, y morirme de asco.

Paso por encima de puentes, o viaductos como se les llama aquí, a 30 metros, probablemente, del suelo, a muchísimos más de ti. Recuerdo el miedo que te daba pasar por ellos con el coche, la forma en que te encogías, hablabas por teléfono más rápido o te ponías las gafas de sol, como si eso te hiciera poder volar en caso de derrumbe (la verdad que son muy efectivas a la hora de mentir, de llorar, de olvidar…).

Empiezan a verse las casas con tejados de pizarra, las paredes de roca y las nubes más cerradas, los valles se vuelven bosques, y los campos no son tan llanos, por no decir, cuasinexistentes. Aunque tú no, por alguna locura extraña, otra sensación instintiva, de la que tal vez luego me arrepienta, o espero ni recuerde, me gustaría que estuvieras aquí, tú no. Pero es así… desgraciadamente, así es.


p.d. … y cuando el Martes vaya al Pull Outlet del centro, espero no tener cobertura ni batería, para no escribirte, para que luego no tenga que desear estrellar los móviles o desimantar las 2 tarjetas sim.


Qué curioso ahora hay algo de sol mojando las chopos secos… dándome la bienvenida a Galicia.

No hay comentarios: