Cómo va siendo habitual cada Lunes, o día post-retorno (ya que Laura ha definido mis Domingos como "el retorno"), no he podido quitarle la razón. Hoy tengo un cansancio peculiar y una afonía que me está cogiendo un cariño especial, ya que no se olvida de mi ningún comienzo de semana, y es que me encantaría saber, quién se inventó que los findes estaban para descansar... porque lo mío entonces es surrealismo.
14.45h, vestidas de calle, esperando a Elena, que nos venía a recoger en coche. Nos fuimos a comer una quesadilla a la bolera americana, primera cerveza (y no iba a beber), sobre las 16.30h ya estábamos asentadas en nuestra primera y última terraza, hartándonos a cañas, conociendo a los personajes más peculiares de Utrera, un cuponero que se denominaba lesbiano, que quería operarse para ser tía, y seguir gustándole las tías, luego, el típico pesao harto sopas que le daba la chapa a la camarera, y en una de mis visitas al baño, le dije dos palabras y se acopló a nuestra mesa (pasó de la camarera a Elena, que me miraba al estilo de rajarme con los ojos). Cuenta: 30€ en cervezas, y a las 22h aupándonos del sitio, yendo más p'allá que p'acá.
Sábado 4 de la mañana, me despierto de un bote porque llegábamos tarde a trabajar, Elena al borde del infarto del susto que le di..
- ¡¡el bus, el bus!!
- ¡tía!, ¿¿que haces??
- ¡que perdemos el bus tía!, ¡vamos a llegar tarde al curro!
- ............ tronca, es Sábado........ - estaba oscuro, sino me habría rajado por segunda vez.
A las 9 ya ibamos rumbo al Puerto, yo llevaba su coche, ella de copiloto con una botella de Aquarius y unos mareos de órdago, después de vomitar por... cuarta vez en mi baño. Despues de ir al Deca, al Mercadona y comernos media playa por el levantito que se levantó, terminamos en otra más resguardada, y pude decir "me he dado mi primer baño", en verdad, me metí ocho veces, y al lado, gente con trajes de neopreno dando clases de socorrismo flipando como nadie.
Una vez en Sevilla, intentando no perderme yendo a la catedral, vi en cinco minutos unos tres bares con Estrella Galicia, y allí que me planté, en una terraza que solo tenía Estrella y derivados.. (como el agua de Cabreiroa o algo así, aluciné al deducir que tenían relación). Mientras esperaba a Yolanda para ir al lugar del concierto, hacía tiempo hablando con padre y hermanísima. Una vez en la azotea del concierto, conocí a Dani Flaco, me dio dos besos y estuvimos de tertulia hasta que empezó a tocar, no cantó la aclamada "La gota que colma" pero sí lo hizo con "La niña de los ojitos de papá" (canción que pidió mi "padre" Josechu en el último concierto en Madrid, para dedicármela, only por el título, porque la letra tiene tela). Intentando amortizar los 30€ de la entrada al conci+cena+bebida, nos llenamos la mochila y los bolsillos de Cruzcampo, a expensas de los niños de papá que había en la azotea... y nos marchamos a la Alameda para compartir esos quintos con Bea y Lu en una terraza cualquiera.
Domingo 8 de la mañana, veo a Yolanda calzándose las Converse en el borde de la cama, yo estaba demasiado cansada como para pensar qué hora era, qué hacía ya vestida, y a donde iba... si apenas habíamos dormido dos horas, "tengo que hacer cosillas gorda" (como me gusta cuando me llama así, aunque es una coletilla cariñosa andaluza, porque Elena también me lo dice.. jajajaja y espero que no sea por los kilos que me sobran). La entretuve un poco, me hizo el desayuno y bajó a por la comida para irnos a la sierra sevillana con su hermana, un amigo y tres perros más grandes que seis. Empezó conduciendo ella, pero los 6 meses de carnet que la avalan nos hizo ir contando las rayitas de la carretera, además de que el guíamigo nos perdió, para ella fue una noticia milagrosa, aprovechando mis ganas de coger el volante y su dolor de cabeza para no seguir haciéndolo ella. Y después de tres horas de curvas, carretera, caminos, vuelta atrás y otra vez cerros, no encontrábamos el lugar de las cascadas al que querían ir. Como anécdotas muchas, solamente se escuchaba RNE-Clas, y entre la ansiedad que le estaba entrando por la situación de estar perdidos, resacosa, hambrienta, con un cansancio extra de no haber dormido apenas... tuvo que salir del coche, alejarse y gritar.
Nos conformamos con un río cualquiera que tenía alguna cascadita (it's something), comimos, y nos marchamos, dejando a la hermana y al amigo jugando con los perros. Fuimos a investigar donde terminaba el camino, y si las cascadas estuvieran ahí, callarnos como putas. De mientras, jugábamos a pegarnos, hasta que le cogí el truco a sus collejas y sus mordiscos, eran demasiado predecibles, por lo que sus muñecas quedaban constantemente atrapadas, e inmovilizada hasta que desistía entre beso y beso.... entre piques, más piques, ironías y bromas, otra vez, tirándonos al suelo, con los vaqueros hartos de tierra, saltamos miniríos, en los que terminamos con el tenis dentro (el calcetín y todo FFFFUUUU) o con el pantalón empapado, emparanoiadas con un rebaño de ovejas (que me recordaban a la peli de Black Sheep), con un montón de arañitas en el suelo y con unos mosquitos del agua, en versión padre. Y de vuelta, con un par de horillas de carretera por delante para regresar a Sevilla, momento de cansancio, caricias al volante, complicidad, exhaustismo, y confidencias....
Me acompañó a la estación mientras nos zampábamos unos bollos de chocolate que compré en su barrio, un abrazo y la visualización de mi cama en cuanto hiciera un giro de llaves... Bienvenida a casa.
p.d. y ahora al gimnasio.
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