Se advierte


ADVERTENCIA: El contenido de este blog puede herir la sensibilidad o el equilibrio emocional del lector, el cual se hará cargo de sus propias sensaciones. La creadora de este blog y sus escritos (autobiográficos o no) se reserva sus propios derechos, tanto el del silencio como el de no dar explicaciones.

Después de esto, si se atreve puede empezar a disfrutarlo, sino... hay miles de blogs más esperando que lo haga en ellos.
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7/1/11

Mi


Me enamoraría de mi misma si me viera sentada en la estación. Una chica con gorra de pana, con un aire a Ania de Anastasia (según mi amiga Laura), con dos mochilas, una en el suelo, y otra en el asiento de al lado, con ropas holgadas y ojos cansados pero aniñados, perdidos en cualquier libro o lo que va escribiendo en su agenda mientras espera… su tren.

Pensando en el destino de su próxima huida, pensando cuando volverá a huir de alguna cazadora furtiva, a filtrarse en otras encías, en otros dedos, en otros labios… y sin repetir por favor. Soñadora compulsiva, y de hechos más que de pensamientos, mordedora nata, dientes de castor, nostálgica de sus horas en el gimnasio, pero sin saber decir que no a una (muchas) Estrella Galicia, ¡qué narices!, a cualquier cerveza, degustadora de té con leche. No aprendiendo a vivir con Resaca, pero tampoco sin ella, y no es un nombre de mujer… más tiempo en trenes que disfrutando de las calles, más tiempo deseándola que follándosela, más tiempo cagándola que haciendo milagros.

De sonrisa infinita y labios terciopelo, de voz megáfono y uñas nerviosas, de manos cirujanas (y frías la mayor parte del tiempo), de miedos a puñados y seguridad con pinzas, de ganas, muchas, de no parar de vivir sin respirar para no ahogarse. Amante de las vidas cruzadas, de conocer desconocidas en internet, en bares, en andanzas, en borracheras, en viajes… aborrecedora de best-seller, rata de biblioteca, disfrutando más de una tarde descubriendo libros entre estantes polvorientos que derrochando dinero y personalidad en tiendas con el cartel “REBAJAS”, para eso también está internet. Con dos o tres libros empezados, sin saber cuando se acabará el primero. Capaz de hacerse diez horas en un tren, para ver a alguien o alguienes, un par de ellas. Vergonzosa por las cosas más simples o nimias, cuando las cosas van “demasiado” bien, sabe que la tristeza está a la vuelta de la esquina, la piensa y la echa de menos, se le puede querer, escuchando Vetusta Morla o Los seis días, incluso Yann Tiersen, mientras pasa una a una, un taco de fotografías a lo sepia.

Solamente va al cine, para ver películas españolas, solamente va a conciertos de cantautores en antros o pequeñas tascas, aficionada a estas, más que a las discotecas que no te dejan ni hablar ni escuchar… envidia y deseo cada vez que ve a Michelle Rodríguez en revistas o escenas, engatusada por encontrar una Alice o una Cat, incluso una Michelle, estaría genial. Flipa con las divagaciones durante unas cañas o de madrugada. De ideas transparentes y sin ningún quebradero de cabeza para desechar personas de su vida que no le aportan nada más que contras, de las que sale de “fiesta” con un grupo y termina con otro perdiéndose entre el tumulto, pequeña ante las que le anulan la personalidad, echa polvo de no echar tantos polvos como le gustaría, o que estos sean tan nefastos que prefiera masturbarse por un tiempo.

Odia las frases hechas y usadas hasta el extremo, desgastadas en todas las relaciones y engatusadoras, que sólo sirven para enamorar a otras, y a ella, le repelen tanto que podría vomitar según las escucha. Prefiere que se las inventen, la exclusividad, al igual que las canciones “dedicadas”, claro ejemplo, una canción de Amaral “Cómo hablar”, dedicada por todas sus ex… con las que se lleva genial, menos la última, es humana, y tanta mierda vivida requiere un tiempo para que la absorba el suelo o se la lleve el riachuelo a otras orillas.


p.d. … en fin, alguien que tiene que existir, aunque estemos en peligro de extinción, por desechos sentimentales o sociales, y nuestro pecado es vivir.

Surrealista


Surrealismo, así es como se pueden definir estos dos días que he pasado sin visitar ni escribir por aquí. Entre llegar a casa antes de que cerraran el Metro, vomitar mientras dormía, dos italianos “acogidos” en casa de mi amiga porque un colega los dejó tirados y no tenían donde ir, el salón inundado de cajas y sacos de dormir, conocer a una mujer en persona después de dos simples mensajes intercambiados en una página de “contactos”. ¿Razón? tomar unas cañas con alguna desconocida, sin tener que acabar en la cama, pero al parecer ella no pensaba lo mismo. Me invitó a cenar en una taberna-gallega de La Latina, con dos botella de vino blanco que me impedía mirar el precio, todo apuntado a su cuenta. El alcohol no me subía ni para engatusarme y terminar con ella, a sabiendas de arrepentirme cuando despertara en su piso, y no precisamente con el mando de la xBox al lado.

Además, la sutilidad de la tia fue igual que una lija a ras de piel, saliendo del sitio, fue capaz de soltar lindezas, tipo: “¿qué Chueca? o te vienes a mi casa a echar un polvo, o te vas a la tuya”, “encima de que he pagado la cena y dos botellas de vino, no voy a invitarte a mi casa para jugar a la xBox”… mi cara, un poema, y mi boca, me cogía una sandía por el culo.

Callejee por las calles de Madrid hasta topar con una parada de Metro, incrédula de lo que me había pasado, aún lo estoy. Porque esa es otra, no crean que se preocupó en decirme donde coño estábamos, o cual era el camino para irme… le falto hacerme un corte de mangas mientras subía la calle rumbo a su casa. Media vuelta y adiós.

Llegando al aposento de mi amiga Laura, me subió todo el alcohol y más, hasta el punto de recordar tristemente y a pegotes el resto de la noche, desde que me puse y me quité el pijama, para volver a salir y conocer a su prima. Resultado: nefasto.


p.d. … y dormiría en algún tren, para irme de aquí.

5/1/11

De salidas va la cosa


Estoy tirada en el sofá donde he dormido, con un hambre y un cansancio amago de resaca, que me muerden las tripas cual perro rabioso. Entre cuatro paredes moradas y un puñado de cajas, no dejo de mirar el techo, frecuentar páginas de contactos, miro el móvil… y ni rastro, de alguien, de ella, de ninguna de ellas, ni siquiera de la camarera de la Sala Costello (mujer donde las haya, sin duda me cautivó, tanto que hice la absurdez de dejarla mi número en una servilleta por si no salía muy cansada de trabajar, que se viniera de cañas con nosotras, pero ni con esas. Es lo que tiene beberse una docena de cervezas, y más, pero es hasta lo que consigo recordar. Triste pero cierto.

El concierto estuvo genial, ver a Zahara con mi mejor amiga compartiendo escenario, no tiene precio, y no solo eso, sino mezclando las canciones de una con los poemas de la otra, y para más emoción que tres de esos poemas fueran para mi, indirectamente unos y otro, escrito sobre mi. Efusividad al límite… Además nunca habia visto a Pancho Varona en directo, ni mucho menos cantando letras suyas pero que las ha hecho famosas Sabina,y despues de embriagarme en ambos sentidos, terminamos en la plaza de Chueca comiendo los míticos tallarines, habiendo pasado antes por el Outlet, que ya fue mi “hasta aquí”.

Antes de que cerraran el metro, decidimos retirarnos a nuestros aposentos. Bendito hígado, descansa, que hoy habrá que dar algún regalo de reyes… jajaja.


p.d. un despertar tan simple como la camiseta con la que he dormido “Sex-Instructor”.

4/1/11

Casualidades que a estas alturas… son señales


Cada vez lo tengo más claro, “todo” pasado vuelve, re-vuelve y revuelve los cajones, las carpetas, las entrañas, el polvo de las agendas, las tripas y las fotos amarillentas con algo ilegible escrito en el dorso, por el paso del tiempo. Hoy me da respeto hablar del pasado en pasado, porque cuando menos creo que pueda encontrar el camino “toc toc”, ya está llamando a tu puerta.

Entre otras cosas, especialmente, esta “reflexión” necesito escribirla hoy, porque…después de varios años he vuelto a escuchar su voz picada, su risa nerviosa, sus expresiones de niña puesahoranorespiro, después de tantísimos meses la he llamado (y no porque me haya dado la vena nostálgica e irremediable de acordarme de ella y cagarla llamándola a las 5 de la mañana, con el riesgo de que lo cogiera su novia y no ella) simplemente no tenía su número, desde la última vez que nos vimos, antes de marcharme a Mallorca, decidí zanjar y empecé por borrar su número. Antes de terminar el año ‘10, recibí un mensaje en alguna red social (de las tantas en las que estoy metida), de ella, simplemente para saber si estaba bien…

La chica de las casualidades, de los ojos color Coca-Cola y el pelo negro azabache, de la eterna sonrisa, de labios menta y mandarina, un manojo de miedos invisibles a los ojos de cualquiera, pero aún recuerdo ese 5, tanto como deseé en su día borrarlo, ahora… ahora simplemente sonrío cuando viene la ola para llevarse las huellas de sus pies, y es irremediable no sentirla, ¿alguna vez lo he hecho?, incierta forma, pero mismo contenido.

Me dieron unos horarios para localizarla, y en el bus de camino a la estación de tren lo hice… me temblaba el pulso marcando su número, y al cuarto toque desistí (“¡mierda! me lo ha cogido y la he colgado” pensé, 00:01 marcaba en la pantalla de mi Nokia), por lo que volví a telefonearla, esta vez algo más tranquila, en casi hora y media, nos resumimos todo este tiempo sin saber la una de la otra, bueno, más bien yo, porque no podía dejar de contarla cosas, muy por encima de lo que me gustaría… donde he estado, qué hice, qué hago, qué me sucedió en Mallorca, qué sensación tan rara tenerla al teléfono y querer quedar para contárnoslo a la cara con un té lechado o algún caña de aperitivo, sin más intención que vernos y ponernos al día de lo que nos perdimos este tiempo, sin poner encima de la mesa las fotos en color sepia, no importa.

Probablemente suceda lo de “siempre”, los contratiempos de última hora, las “casualidades” que nos impiden vernos horas antes…

Soy mucho de señales, y con ella de casualidades, pero sinceramente, creo que las primeras son una evolución más real de las segundas… por lo que no he podido evitar soltárselo, cuando me explicaba el por qué de su mensaje, justo ese día, después de tanto tiempo, después de que ella sigue “igual”, feliz, quieta y conviviendo… pero me alegro. “Hay cosas que nunca cambian” y ella me contestó, “hay otras que sí”, “a ver si es verdad… que nos vemos”.




p.d. y esta noche a degustarla entre espuma y cebada, en el “Fuera de Contexto”, la verdad que promete muchísimo de momento.

Zahara+Pancho Varona+Lau (mujer y mejor)+Guille.

3/1/11

Paro, miro atrás… y ahora me subo


No me alejo, tal vez seas tú, yo sigo por mi línea paralela a tus sueños, a tus miedos, a tus mentiras con vaselina y a tus mensajes de felicitación en momentos inapropiados, pero a prueba de indiferencia, pude comprobar la resistencia de mi nuevo bunker, no está terminado ni de lejos, pero por el momento es suficiente si no me escupes con mucha frecuencia.

Los “te quiero…………mucho”, nunca los entendí, y menos el de tu mensaje, y menos después de largas divagaciones hablando de ello, cuando aún estábamos, por lo menos de frente, puedes querer mucho a tu perro, a tu madre, a tu café con leche o incluso a mojarte los pies en invierno, pero ese “mucho” sobra si es un querer a secas, como la ´cirugía en órganos vitales, como el corte de una botella rota en el brazo, como los besos que dabas a escondidas o tu mirada cuando sabía que me estaba pasando con las cervezas, seca como la cafetería de la estación, sabiendo que no me vendrías a buscar.

Pero de todo se aprende, pañuelos de despedida o mangas largas, y no hay mucho que pueda olvidar, enfriar la impotencia jugando con fuego, enfriar algo marchitado, es tan triste como tú, o perdona, tal vez sea yo.


p.d. encontrando un láser especial para borrar cicatrices y marcas de tatuajes…

No fumadora y más que encantada con la ley


“pues los que no fumáis quedaros en vuestras casas”, “eres una dictadora”, “Aguirre es quien mejor administra Madrid”, estas y otras lindezas soltó por su bocaza putrefacta, un camarero y dueño del antro donde estábamos empezando a re-jodernos el hígado el día 1. A pesar de verle a la legua su inclinación y posición política, no opté por hacer lo que normalmente, hago, callarme, asentir y esperar a que dejen de hablarme, o personas como él molestarme.

Pero esta vez, fue diferente, porque se ha iniciado un nuevo año (que ya tenía ganas de que llegara este ‘11), porque estaba tan cansada con dos horas de conciliación y las demás ni sé, o porque simplemente estoy hasta la mierda de callarme en cosas que no comparto, ni entiendo, ni nada. Como por ejemplo, la santa ley, todo el mundo quejándose, casi todos fumadores, pues ya era hora, que la gente que no fumamos tengamos que fumar por vosotros, achantarnos durante todos estos años para ser fumadores pasivos o “inteligentes” (porque no nos gastamos dinero en cajetillas de tabaco pero a cambio le echamos a la lotería para que nos toque un cáncer de pulmón, gracias), cansada de querer tomarme un café, un té o echarme unas cañas, y tener que regresar a casa oliendo a cenicero, incluso estando en el sitio, nada más entrar, ya te hecha para atrás el edor del submarino que hasta ahora ha sido cualquier bar, pub, cafetería o discoteca. Lo6040s no fumadores, los apestados, con doble sentido, el respeto hacía nosotros ¿cuándo? Aun recuerdo una campaña que hicieron hace años, estando en la cola del banco o del paro, un hombre ponía a fumar y el de delante, estornudó con flemas incluidas (a lo exagerado) hacía él… , y créanme me han dado ganas de hacerlo más de una vez, e incluso cosas más asquerosas, pero bueno, no es el caso.

(cómo la gilipollez, que si alguien te hecha el humo a la cara, es una señal de que le gustas o pretende ligar contigo… y la ostia se la lleva).

Si tanto hablan de que se va a ir a pique la hostelería porque los fumadores se quedaran en casa (ja!), los que no fumamos saldremos de ella sin tener que mirar si en un local está prohibido fumar para estar a gusto y oliendo a limpio, o a antro, pero sin malos humos. Con esto no quiero decir que se metan en sus casas, que hagan los que quieran pero AHORA sí, RESPETANDO, a la fuerza aunque sea…



p.d. ya he oído comentarios como “pues yo dejaré fumar en mi bar, total hasta que no venga una inspección no se va a saber”, pues yo también digo, “un día que me aburra, frecuentaré bares de esos posibles –chulos- y daré un telefonazo para que le metan un paquete que ahí sí se va a ir a pique..” no digo más, y ahora el señor con el que mantuve un diálogo acalorado y de risas nerviosas-prepotentes por su parte, que se pague un buen rabo para que le quite el tapón que tiene en la cabeza.

30/12/10

Esta noche o día

Escapar, idas y venidas, cobarde o valiente, respirar o quedarse sin aire, abrazarla o vivir, besarla o quererme, recaer en ella o mirar por mi.

El egoísmo, no es lo que tengo, y el amor propio es diferente a eso, a pesar de que ella me intentara convencer de lo contrario, las serpientes no pisotean, reptan, pero como sea muy gorda esa Boa y te pille debajo o entre sus frotaciones… te desquebrajará todos los putos huesos y coagulará la sangre, sin las mejores jeringuillas para no tener una trombosis, sigo adelante.

A pesar de tus mensajes esporádicos, de mails furtivos, de la pena que da, de no morirme de ella, al menos intentarlo. Lo que más necesito son grandes polvos con no mucha diferencia de tiempo entre ellos, simplemente me da igual… “no me imagina, cazando en los bares, viviendo deprisa…” lo malo es eso, que nunca ha dejado de imaginárselo, hasta cuando era más que fiel, y más que irreconocible.


p.d. me pesan tanto las manos que me cuesta escribir nada coherente… probablemente mañana lo lea y diga “ostia, esto lo escribí ayer?”. Como normalmente me sucede cuando me abro el pecho en canal y la jaula ronca.

17/7/07

Explosión interna

Los primeros rayos de sol apenas se hacían notar, bañándose tímidamente en unas olas que no dejaban tregua a las sirenas de barra y farla, que yacían en la orilla después de una noche alucinógena y extasiada.

Despertó con arena en los tímpanos, en las fosas nasales, en los pezones, en los párpados, entre los dientes, mezclada con un aliento pastoso, y un frío cabizbajo que se metía entre las uñas como si fuesen alfileres recién sacados de la lumbre. El zumbido en los oídos no ayudaba demasiado para seguir durmiendo, además ya sería muy tarde, ¿las 7? ¿las 8? ... bueno, ¿que importaba no saber que hora era, si ni siquiera sabia quien era?

Intentó incorporarse para saber en que lugar de la playa se encontraba y deducir como habría llegado hasta allí. Al darse la vuelta rozó una botella de Eristoff con el pie, y a escasa distancia minis con restos de color ámbar y cola. Por lo visto, hacía escasas horas, bebió, bebió hasta quedarse dormida con el vodka en la boca, bebió para reventarse el hígado, o para ahogar la cabeza en un cubo de ácido a ver si así los olores y las sensaciones de sus momentos se deshacían por completo, sin dejar rastro ni huella, o tal vez, sólo quiso hincharse el corazón de alcohol para vomitar hasta la última gota de sangre pura que podría escupirle su nombre cuando menos lo esperara, si es que aun le quedaba algo de las 3 cosas ...

Alargó el brazo y cogió uno de esos minis, que tenían mas arena que alcohol, y echó un trago para enjuagarse la boca, mientras recordaba como se volvieron a encontrar: ¿porqué jugaron de nuevo los caprichos de las calles urbanas y las circunstancias de verse sin poderlo prever ni evitar en una macrofiesta, como hace años?, ¿porqué cada 100 Km. que paraba a descansar la olía en cada taberna, baño o esquina de calle?

Miedo con sonrisa, nostalgia con té, frustración con sueño ... el azar o sino, las topó y se fueron cada una por donde había venido. Ninguna se quedó físicamente, ninguna aguardaba ni esperaba todo, o quizá nada, dejando la baraja de cartas sobre los guantes blancos y las mangas de silencios atemporales acompañados por miradas aterradas dulcemente, ignorantes del temblor de costillas producido por un bombeo sanguíneo exhausto, como si un perro estuviera mordiéndole los pulmones, o de las constantes ostias que se da el corazón contra el tórax para que ella se dé cuenta que le esta sucediendo lo mismo.

Pero como siempre, todo se quedará dentro, como una explosión, de vísceras, lágrimas, entrañas, fotos, arterias, tatuajes, dentro de un enorme plástico, con un doble temor y con un falso deseo “que tengas suerte”.


p.d. (¿más de la que ha tenido?).

18/4/07

Viajar contigo


Llevaba los piratas vaqueros caidos que me regaló, sacudiendome el polvo del corazón, arranqué una rosa al pasar por el parque que tantos secretos contaría de nosotras si tuviera boca.. y el sol ya me ayudaba a ver el camino a través de una botella de wishky peleón. Me monté en el último vagón que llevaba hasta su portal, pero la noche anterior ejerció de puta barata y me quedé dormida despertandome en la última estación ...




... allí solo estaba yo.






p.d. esa noche de humo y alcohol que te conocí ... ya quería besarte. Ahora puedo hacerlo cuando duermo, y creeme, es un placer soñar contigo.

1/4/07

Sin duda alguna ...

Mientras me pasé la tarde besando mi hígado y construyendo fé para que aguante el ritmo del alcohol, me dirigi al lavabo, abrí el agua fría, lo taponé y esperé a que se llenara. Hundí mi cara y una vez dentro abrí los ojos, tan solo queria sentirme húmeda, pegar trocitos de mi niñez y rodarla como si de una película se tratase. Queria volver a pisar los charcos, a sorprenderme con el ruido que hacian los álamos, huyo mentalmente a mi pueblo, a mi finca, cuando yo era más yo y menos vejada. Pensandolo bien, esos momentos no quedan tan lejos, quizá 3 horas y media, ojos cerrados y respirar profundamente.

Por ello, mi infancia aun no acabó, creo que acabará cuando eso que llaman alma se libere de unos pulmones nicotizados y un hígado cirrótico por salirme de los protocolos, incluso de mi mentalidad.

Huir a otra ciudad estaría bien, quizá sea de cobardes, aunque volver a nacer con 20 años, es un acto de valentía que pocos admiran. Ver como sería mi vida sin mi, mientras una lágrima se columpia en mi barbilla y los moratones ocupan su sitio en las piernas. Me recuerdo cantando Fito en un after a las 8 de la mañana ... llorando al pronunciar todo lo bueno y lo malo esta debajo de mi piel ... no le temo al diablo, ¿no ves que no puedo arder?

Mentir para sobrevivir, es algo que hago muy a menudo para cuidarle la piel a mi encéfalo y las rodillas a mi corazón, cansado de bombearme para que recuerde que no soy tan inerte como me siento, tan solo cumple su función, junto al martillo y las moscas muertas.


p.d. hoy sin duda, no es un buen día.

2/2/07

Un libro como otro (sin fabricar)

* De cuando en cuando, de vez en vez, y de vez en cuando (me pasé la tarde escribiendo, sin saber que escribia).


Entenderla era tan dificil como estudiarse en una noche La ética forma Kantiana, asustaba ver ese enorme libro lleno de polvo encima de la mesa acompañado de una vela y un capuccino humeante, al abrir la primera página ya olía a cerrado, a tiempo, a inhabitabilidad. Leerlo e intentar saber lo que te decia en cada frase era como deshacer una encimera de mármol con ácido sulfúrico, como todo, llevaba su tiempo, infinito para las impacientes, inservible para las superficiales. Algunas lo intentaron, ya que sus ojos de hechizera así lo imponian, y demasiadas perecieron en el primer pestañeo, en el primer intento de saborear cada arruga de su cerebro, de chupar sus pestañas o intentar dibujar al óleo en sus venas cualquier momento de "perdón" despues de un error, despues de un paso en falso que no era gratuito.

Leer ese libro, se complicaba al hacerlo dentro de un viejo vagón de metro neoyorkino, circulando a la velocidad de la luz, con vaivenes y tramos sin luz. Era todo un reto, sin duda, pero los retos son algo más que conseguir un objetivo dificil, son algo más que un mero desafío, y más cuando se trata del entendimiento-racional-emotivo. Ya que, cualquier tiempo es poco, cualquier silencio es atemporal, y acabarse el libro no era un "por fin, lo conseguí", era cuestión de releerlo (reentenderlo), pero a las que sobrevivieron ya no les quedaba ni tiempo, ni ganas, ni sangre en el cerebro, ni neuronas en el pecho para seguir.

Fué dificil comenzarlo página a página sin ver como se hinchaban las venas al leerlo y si lo hacian era de aire, pero ellas querian besos en el cuello, flujos en tangas y orgasmos en las entrañas. Pero sin duda, era un buen libro, de esos que despues de meses de dedicación lo acabas y te deja una frase para la eternidad tatuada en la memoria con sabor a kiwi, de esos que no llegan a ser un bestseller por su insolubilidad, que se quedan en el montón de los 3€.



p.d. pasé a esa libreria ... y casualidad, me metí la mano en el bolsillo y tenía 3€ que me devolvieron al comprar el bono de metro de este mes.

21/1/07

Fuimos eternas ... somos

* Pude pedirla que no se marchara sin que me dijera su nombre, pude rogarle un último mordisco en el tórax, incluso lamerle por última vez la espina dorsal y susurrarla en lo más alto, en la coronilla, "te siento" ... pude tantas y tantas cosas, que me quede observandola mientras me hacia la dormida y ella se colocaba su camisa de ejecutiva.


Ha pasado mucho tiempo desde los primeros errores(y aún puedo olerla), a veces creo que nos chocaremos al girar cualquier esquina de Madrid. Ella, seguirá, con más prisas que sonrisas, yo, tachada de lunática in extremis con el volumen del mp3 rompiendome los tímpanos(como si me hicieran falta los acordes de Explosion in the sky para no tener conversaciones mientras acaricio los tatuajes que me hiciste a mordiscos en las paredes de mi memoria), como si me hiciera falta tenerte presente para sentir/me a tu lado y que tu ausencia me haga cosquillas mientras respiro pausadamente en sus ingles.

A veces, me siento a escribir con un boquete en el pecho, el órgano cardiaco en la mano izquierda en forma de cuenco ejerciendo de tintero.

p.d. a veces, y sólo a veces, me gusta embriagarme con o sin Soledad en bares de alma barata y monocromática, tan sólo para seguir demostrándome que almas como la tuya hay dos (la mia).
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(dedicado a ella ... la de los besos pequeños y las miradas a los ojos sin mediar palabra, a ti que regresas despues de cada huida y no consta la palabra equilibrio en tu diccionario)

9/1/07

3. Beatriz y los cuerpos celestes

"Piensa en eso ahora, Bea, tantos años después. Hace cuatro años que no ves a Mónica. Piensa en la soledad de los satélites, la soledad orbital. Abandonados por aquellos a los que una vez sirvieron. Olvidados y fríos. Rodeados del vacío más yermo y absoluto, en el silencio helado del universo helado, cubiertos de una capa de escarcha que no brilla, que no tiene siquiera ya luz que reflejar. Inmóviles y dignos en su glacial retiro, satélites difuntos, cadáveres exánimes de gélida chatarra, antiguallas que fueron monstruos de acero y hierro, que una vez transmitieron fechas, datos y cifras a los que concedían importancia crucial. Fechas datos y cifras que ahora nadie recuerda. Ni la fuerza del hierro escapa al desamparo. Ahora, incomunicados, herrumbrosos titanes que han perdido su fuerza, condenados a un mutismo eterno y oxidado, jalonan de morralla un sector desolado. Los cables y las tuercas se acabarán desintegrando, aunque quizá falten siglos para que ocurra eso. En cualquier caso, piensa, qué poco importa el tiempo en un paisaje ciego, donde cada minuto es exacto al siguiente, donde a cada segundo sucede otro segundo. Idéntico, inmutable, un segundo apagado para un tiempo marchito. Órbita cementerio. Soledad orbital.

A veces pienso, Mónica, donde quiera que estés, que a mí me ha pasado lo mismo. Que fui enviada al mundo con una misión: comunicarme con otros seres, intercambiar datos, transmitir. Y sin embargo, me he quedado sola, rodeada de otros seres que navegan desorientados a mi alrededor en esta atmósfera enrarecida por la indiferencia, la insensibilidad o la mera ineptitud, donde una nunca espera que la escuchen, y menos aún que la comprendan. (...)

Hasta basura espacial. Pero sobre todo, un silencio insondable que todo lo absorbe. Un vacío enorme y negro, una quietud indescifrable. Y aunque sé que no debería ser así, el caso es que me siento a millones de años luz de cualquier señal de vida, si la hay, que se desarrolle a mi alrededor. Siento que navego en la órbita cementerio."

p.d. hoy comencé a leer este libro de Lucía Etxebarria, y he rescatado este fragmento (exactamente en las páginas 6-7). Creo que promete ... por fin me digné a leerlo, afrontando las repercusiones que me traiga.

29/12/06

Atrincherada

... cada centímetro de mi cuerpo es una mina de recuerdos.


Tímpanos que se tatuaron su voz, pulmones que la respiraron, poros que sudaron nervios cada vez que me rozaba la mano ... y un terco órgano cardiaco que se resiste a dejar de latir para no tener resaca el día que vuelva a beber cerveza de sus ojos.


p.d. ya lo dije una vez "tiran más 2 cervezas que 2 tetas".

15/12/06

¿La huida?

El sonido de los árboles me tranquiliza, por ello voy allí con frecuencia (ultimamente demasiada) alejada de los cláxones, de las obras, de los escaparates navideños y de la multitud aglomerada en las calles por estas fechas, buscando la cena más barata y exquisita para Nochebuena o el vestido ideal, pero no muy caro, para Nochevieja.

Pero a mi me encanta escribir a los pies de sus troncos (y no son cuentos de Navidad, agraciadamente ni por estas fechas cambio mi clave), sentir el frío de estos días y a veces la lluvía sin paragüas, sentir como se me astilla el alma o cada lágrima producida cuando recuerdo sus pequitas y nombro mis embolias cardiacas en un papel arrugado. Pisar las hojas secas de ese camino, que lo convierte en algo más típico (pero no más normal), me llevó a mi particular intimidad, una especie de escondite donde acuden los animales heridos (esta vez no hablo de un bar). Huida, es una palabra excesivamente relativa. Ya que no es mi fuerte, ni me caracterizo por ello, pero desde pequeña he sido un poco autista, y a veces me siguen dando arrebatos de esos.


"cuando la dulzura de otra persona ... duele como si nos estuviera matando"
p.d. o como diria Fito ... aquí estoy bien, en mi nube azul.